lunes, 12 de enero de 2015

La Floristería del Horror - Acto Primero

El recuerdo mas remoto y distante que tengo de mi infancia es muy borroso, como el de cualquiera; sin embargo desconozco quienes eran mis padres o mi familia... solo recuerdo el rostro de la anciana a la luz del candil y el de la mujer que me crió como su hijo... no hijo no es la palabra correcta, era como si fuese un animal exótico y peligroso, exiliado a la oscuridad del carromato entre viejos libros y cosas que recogen los gitanos en sus viajes. No podía salir, me mantenían bajo llave, solo pocas veces veía la luz del día cuando la anciana o la mujer entraban, jamas entendí el idioma de los gitanos, pero por lo que veía y sus expresiones entendía algunas cosas.

La mujer era joven, había quedado encinta en un pueblo por el cual pasaron pero su niño había nacido muerto, ella al parecer me había dado el pecho cuando recién nacido vine a parar acá, vendido por mi padre, sin nada mas que los libros que no podía leer y que solo me limitaba a ojear sin comprender y ver las imágenes dibujadas en ellos, a veces por entre las tablas podía vislumbrar el mundo exterior, veía figuras ir y venir todo el tiempo. de vez en cuando aparecía la anciana, fue por ella que aprendí algunos idiomas que me enseñaba a ratos, siempre le pregunte el por qué de mi encierro y simplemente me decía - es por tu propio bien.
Fue sino hasta un día en que comprendí la razón de mi encierro y aunque lamento terriblemente lo que hice es algo de lo que no puedo escapar...

En una mañana cerca de un poblado fronterizo la caravana de gitanos se detuvo, quizás fue la rutina lo que provoco aquel descuido, o tal vez fue premeditado, a decir verdad ya no tiene importancia; sin embargo siempre lo recordare. esa noche la mujer vino como siempre y me dejo en el suelo del coche una cacerola pequeña con comida y pan en una manta, antes de que cerrara la puerta me arme de valor y la confronte
- por qué..por qué me encierran día y noche en este lugar?
la mujer solo me miro con desprecio y siguió caminando hacia la puerta.
- al menos háblame!
la mujer se dio la vuelta, me miraba con desprecio, - las bestias...no las bestias aman a sus madres pero tu...
- no soy un animal!! y madre no conozco mas que a la anciana!
- cierto, no tienes madre, ni padre ni familia ni nombre! ellos te abandonaron con nosotros por dos tostones de cobre! no es de sorprenderse tampoco eres humano, solo un pequeño monstruo, deberíamos exhibirte y cobrar por verte!.
no podía comprender lo que decía, no tenia sentido. me limite a callar y verla irse. me arroje al suelo, aunque me dolía no podía llorar, cerré los ojos con fuerza e intente dormir... soñé, soñé con figuras y sombras que danzaban en círculos, de pronto se detuvieron y empezaron a correr otra sombre se aproximaba, era mas grande y de coloración pardo, esta las perseguía y las tomaba con sus brazos para engullirlas enteras a unas y a otras las destrozaba, las partía por la mitad, las desmembraba, les arrancaba la cabeza y las golpeaba con sus propias extremidades de pronto su atención se fijo en mi, estaba tan aterrado que no podía ni moverme, me tomo por la cintura con ambos brazos alzándome a la altura de su cabeza me miro fijamente con sus ojos rojos, en ese instante vi mi reflejo en sus ojos y luego veía el piso, pero mas alto luego vi mis manos y me di cuenta que yo era la bestia.
Me desperté jadeando y sudoroso en el piso del carro, apoye mi frente en el tapete del suelo tratando de tranquilizarme y cuando recupere el aliento vi una luz, una luz en forma cuadrangular que se proyectaba hacia mi, era luz de la luna. La puerta de mi jaula de madera estaba abierta y era mecida por el viento de la noche, tímidamente me acerque gateando al marco de la puerta apoyándome de este me erguí  y asome la cabeza lentamente para ver afuera, las personas alrededor estaban absortos en la bebida y los juegos así que lentamente baje por los escalones hasta pisar el suelo, jamas había sentido otro suelo bajo mis pies que no fuese el tapete, las alfombras o las tablas del carro, sentía la suavidad agradable del colchón de grama verde que cubría todo el lugar, tome algo de valor al tiempo y me decidí a explorar este nuevo mundo antes que me volviesen a encerrar así pues avanzaba entre las personas que iban y venían, en tiendas de lona los gitanos montaban sus espectáculos, adivinación de toda clase habida, manos, estrellas, suertes y cartas, estaba extasiado por este mundo y estas personas distintas en físico a los gitanos que había visto y sus ropas de pronto escuche algo que estaba en disonancia con el ambiente jovial, un leve sollozo intente seguirlo y al girar pude verla, en una esquina de una tienda una niña, de zapatillas blancas y vestido azul, tenia el cabello amarillo y lloraba, me acerque a esta casi por impulso y le hable:
- hola, ¿te separaste de con quienes venias?
- ......uuuhhhh...siguió sollozando sin verme
- anda pero mírame no te tienes que preocupar, es mas si te calmas te daré esto
acerque mi puño vació pero lo cerré con fuerza como si tuviese algo en el, al instante aparto las manos de sus ojos y me miro  - de verdad....
- pero claro, no te lo ofrecería si no te fuese a dar
ella me miro de pies a cabeza,  - eres un gitano! los gitanos son mentirosos!
mi ropa y mis zapatos lo eran, una camisa blanca con un fajón y chaleco con escarpes de cuero.
- ...y ¿ que con es eso ? - pensándolo bien... creo que mejor me lo quedo y me di la vuelta fingiendo haber perdido el interés.
-no te pongas así, eso es lo que me dijeron ....ella se detuvo, frente a nosotros paso un artista de zancos vestido coloridamente y con antorchas en sus manos
- ¿que es lo que hacen?
- deben estar por iniciar el espectáculo... me tengo que.. en ese momento me tomo de la mano y con una sonrisa que hasta hoy día, 28 años después no logro olvida - vamos a verlos! me jalo del brazo mientras corría tras el hombre con zancos... no se explicar como sucedió, a decir verdad lo mas cercano con lo que podría compararlo es como caer dormido y luego despertar plácidamente, cuando me desperté oía gritos, sentí un golpe muy fuerte en la espalda y voces de varias personas, todas al mismo tiempo y no podía comprender lo que sucedía, la anciana apareció de entre el tumulto de gente y me tomo con fuerza del brazo -¡¡¿¿ que es lo que has hecho??!! vi a mi alrededor y la grama suave esta manchada de rojo, había trozos de tela y algo esparcido en todas partes cuando la anciana apunto su candil hacia donde estaba yo me di cuenta, eran trozos de carne y manchas de sangre yo estaba bañado en ella y mas a la derecha había parte de un torso, pequeño y de piel blanca, con cabello amarillo y pedazos de un vestido azul.
La anciana me tomo y me jalo del brazo, les ordeno dispersarse a los demás gitanos y actuar como si no supiesen nada, me llevo por detrás de los carros
- ya no puedes vivir con nosotros, ni con ningún otro ser humano sin que corran peligro. creímos que encerrándote estarías a salvo pero fallamos... toma esto, me dio un morral y apunto hacia sur. sigue de frente hasta que des con un rió y corre rió abajo por la orilla y no te detengas por ningún motivo, vete vete muchacho!.
Y corrí, corrí con la luna como única lumbre hasta dar con el rió, a lo lejos podía escuchar gritos y ladridos de perros, corrí por sobre las piedras hasta que tropecé y caí en la corriente que me arrastraba con fuerza. forcejeaba y pataleaba intentado mantenerme a flote, desesperado por aire agitaba los brazos, en la oscuridad no podía ver mas que la luna y mis brazos entumecerse.

-Jose checa, un muerto
- lo arrastro la corriente hasta acá, oye mira trae un bolso
-¿tendrá dinero?
- que haces Migue,  déjalo vos o te va seguir de noche si lo molestas
- ve esta enterito
-como que enterito si los muertos están muridos
- pero es que le sube y baja la panza
-a ver. acerco su oreja a la boca del niño... pues si ta respirando
-hay que llevarlo pal rancho, tómalo dese brazo y yo del otro y nos lo tuteamos
-sale, a la uan, a la tuu y a la tripa ¡hup!
























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